Enseñanzas ancestrales del pueblo Kogi para restaurar el equilibrio en el mundo

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En la cosmovisión de los kogi, toda la vida forma parte de una única trama sagrada de relaciones que se mantiene en equilibrio mediante la reciprocidad, el cuidado y el respeto.

La cosmogonía Kogi se fundamenta en la  Aluna y la ley del Origen. Aluna es la conciencia universal de la que surge toda la existencia. Y la ley del Origen refiere al reconocimiento de que  todo tiene un origen común, una función, un lugar y una red de relaciones.

Para los kogi la devastación ecológica es una alteración profunda del orden de vida. Por ello, para restaurar el equilibrio deberíamos atender a Aluna y a la Ley del Origen.

Los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia

En la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia, viven cuatro pueblos indígenas descendientes de los taínos: los Kogi, Arawakua, Wiwa y Kankuamo.

Estos pueblos guían su existencia por el principio de que se debe mantener el equilibrio en la Tierra y el Universo Así, son profundamente respetuosos de su territorio y las formas de vida que lo habitan. Enseñanzas que se aprenden desde la infancia.

Según la cosmogonía de estos pueblos, tienen encomendada la misión espiritual de mantener el equilibrio del cosmos. Y algo fundamental para cumplir con esta misión, buscan hacernos llegar sus enseñanzas y así ayudar a detener la devastación del mundo.

La Sierra Nevada de Santa Marta como el corazón del mundo

La Sierra Nevada de Santa Marta se localiza en la zona litoral de la costa caribeña de Colombia. Es una cordillera aislada cuyas montañas alcanzan una altitud de 5.775 metros sobre el nivel del mar.

Este lugar es especial por varias razones y una de ellas es que ahí podemos encontrar todos los climas de la Tierra, desde el árido hasta el glaciar.

Los diferentes niveles de la sierra están interconectados por caminos empedrados.

Esta variabilidad climática se refleja en la multiplicidad de especies que alberga, lo que demuestra que es una de las zonas más ricas en biodiversidad del mundo.

La sierra fue reconocida como Reserva de la Biosfera por la Unesco en 1979. En este territorio se han creado dos Parques Naturales Nacionales, Tayrona y Sierra Nevada de Santa Marta.

La Sierra está intrínsecamente ligada al agua; en ella nacen lagunas y 35 ríos que son fundamentales para el soporte de la vida de la región.

La Sierra también alberga especies de aves endémicas, así como otras especies animales como monos aulladores, jaguares, ardillas enanas, venados y más.

El tangara es un ave endémica de la Sierra Nevada. Imagen: Nick Athanas/Flickr

Los asentamientos indígenas están integrados en el territorio y con técnicas sofisticadas de construcción de terrazas en las que se plantan árboles, se producen alimentos y se construyen viviendas.

La Sierra Nevada no es solo un territorio de belleza sublime. Para sus pobladores es la manifestación del cosmos y funge como el corazón del mundo. En ella se ubican lugares sagrados unidos por un anillo espiritual llamado línea negra.

Sitios sagrados de la Sierra Nevada

Los sitios sagrados tienen un significado trascendente, considerados la base fundacional de la existencia.

Estos lugares son fundamentales en la conexión espiritual. Aquí es donde las personas realizan una confesión o aluna zhiguashi, en la que se liberan de manera verbal y mental de las situaciones difíciles que enfrentan.

También en los sitios sagrados se presentan ofrendas y pagamentos regidos por el principio de reciprocidad.

El recinto arqueológico sagrado para los indígenas llamado la «Ciudad Perdida» o Teyuna forma parte de estos sitios sagrados, cuya construcción se remonta al siglo VIII d.C.

Ciudad perdida en la Sierra Nevada de Santa Marta. Imagen: Giancarlos1234/Creative Commons.

Los picos nevados más altos de la sierra, el Colón y Bolívar, son considerados templos sagrados. Al igual que los páramos y lagunas de altura.

En el pensamiento kogi, las piedras son reconocidas como ancestras y autoridades. Pueden ser femeninas o masculinas con poder de conectar con Aluna; vigilan y escuchan a las personas.

Asimismo, como parte del respeto que se les brinda, está prohibido que sean movidas de lugar.

La Línea Negra

Ligada a la ley del origen está la idea de la línea negra. La cual es el perímetro que une todos los sitios sagrados, como son las costas, las lagunas, los estuarios y los picos. Todo está interconectado.

Como podemos apreciar, la idea de la línea negra es una manifestación tanto ecológica como espiritual. Esta interpretación se traslada al al territorio reconociendo que las zonas costeras están unidas a los picos nevados.

El Mensaje Kogi ante el desequilibrio del mundo

Los kogi viven con tristeza cómo el actuar de los que llaman los hermanitos menores (los pueblos occidentalizados) se mueve por la ignorancia, la avaricia, la insensibilidad y el egoísmo.

Los hermanos menores no somos capaces de ver las interconexiones del mundo ni el daño que generamos.

El mensaje del pueblo kogi nos lleva al filme Aluna, de Mark Adams.

Más allá de los mensajes que los Kogi han querido compartir con el mundo occidental, resulta fundamental comprender los principios que sostienen su forma de entender la realidad.

Lejos de tratarse únicamente de creencias espirituales, su visión del mundo articula de manera coherente territorio, naturaleza, vida comunitaria, conocimiento y responsabilidad ética.

Diversos antropólogos han profundizado en esta cosmovisión, permitiéndonos acercarnos a conceptos como la Ley del Origen, la Línea Negra o Aluna. Podemos resaltar los trabajos de los antropólogos, Gerardo Riechel-Dolmatoff y Frakl Parra Witte.

Para Parra,  la cosmología, la organización social, la ecología y la política Kogi forman un único sistema coherente.

Todo está unido por un hilo invisible, lo que hace que todo esté entretejido.

Ley del origen

Según los Kogi, todas las cosas poseen un origen, una función, un lugar y una red de relaciones. Este principio articula la Naturaleza, la sociedad y la espiritualidad de los pueblos de la Sierra.

El Universo relacional

De acuerdo con la ley del Origen, el Universo es evidentemente relacional, esto es, todo está interconectado. En este sentido, el conocimiento equivale a conocer estas interrelaciones y actuar de acuerdo con ellas.

Es aquí donde convergen el conocimiento ancestral con la visión sistémica de la vida, que reconoce todas las interrelaciones e interdependencias de quienes componemos la comunidad de vida.

Podemos entender estas relaciones cuando nos hablan de lo vital que son las montañas para que el agua siga su propia trayectoria y llegue al mar, para así reiniciar.

Nos advierten que si se destruyen las montañas, todo lo demás se desploma.

El Universo inteligente

El Universo es reconocido como una comunidad viva de sujetos y también de relaciones.

Así también para los pueblos de la Sierra Nevada, todo está impregnado de conocimiento. Todos tienen un saber propio: las lagunas, las montañas, los bosques, los animales, los humanos.

Por su parte, el conocimiento humano se desarrolla cuando se aprende a conocer las relaciones presentes en el Universo y se actúa conforme a ellas.

Los mamos, líderes espirituales

Las figuras relevantes en la sociedad de los kogi son los «mamos», personas que unen el mundo espiritual y el humano.

Los mamos se forman desde edades muy tempranas con la misión de mantener el equilibrio en el cosmos (Ley del Origen). Para ello hay que vivir en armonía con la comunidad, el territorio y el Universo.

Los mamos tienen un conocimiento profundo de los ciclos ecológicos, la adivinación, los rituales, la narración sobre el origen, la genealogía.

Los mamos basan su actuar en los principios de rectitud, verdad, amor, respeto, paz y no violencia. Lo que está muy en concordancia con las enseñanzas orientales como el budismo y el jainismo.

Existencia y conocimiento

Parra nos dice que, para los Kogis, el conocer y el existir son inseparables. El conocimiento se adquiere no fuera del mundo, sino en participación con él.

Lo que se hace a través de sueños, rituales, conversaciones entre los mamos y la interacción con los sitios sagrados.

En la Sierra se concentra la riqueza de la vida del planeta. Por lo tanto, al protegerla se está protegiendo a toda la Tierra.

Ellos hablan del olvido de las enseñanzas originales; su misión se relaciona con ayudarnos a recordar esas enseñanzas. Es su responsabilidad universal frente a toda la humanidad.

Los kogis se relacionan con su territorio mostrando un amor profundo y respeto.

Orden cósmico

Los principios del Cosmos son el orden y el cambio. En palabras de Parra Whitte, el devenir del mundo es una serie de sucesos y transformaciones “ancestrales” que dan lecciones sobre lo que debe ser y lo que no, lo que funciona y no funciona, lo que cuida y lo que daña.

Los kogis nos hablan de que existe un conocimiento, unas reglas que hemos olvidado que son el cuidar, defender, no pelear, y jamás dañar la herencia de la Madre.

Aluna

Aluna es la conciencia universal o el espíritu del mundo. Es una fuerza de la vida que piensa y actúa.

Los líderes denominados «mamas» tienen la capacidad de comunicarse con ella, mediante la meditación.

Las montañas están unidas al mar a través de las lagunas y los ríos.

Vivir adecuadamente significa reproducir constantemente ese orden original mediante prácticas rituales, la organización comunitaria y el manejo ecológico del territorio.

El agua es la sangre de la Tierra

Para los kogi, el agua une la cosmogonía y la ecología, puesto que permite la comunicación entre el mundo material y el espiritual.

Las lagunas de alta montaña son formas primordiales de conciencia. Según los Mamas, el agua tiene un ciclo espiritual paralelo al ciclo hidrológico. Cuando alteramos los ríos, las costas y las lagunas, también afectamos la circulación de información y energía que sostiene la vida.

En una visión ecológica se entiende que: «Los ríos alimentan a las montañas«. Por lo tanto, no podemos destruir ríos sin destruir las montañas, y viceversa.

El pensamiento kogui nos invita a replantearnos nuestra relación con el agua y preguntarnos de dónde proviene el agua que nos sustenta. Lo que nos llevará a dimensionar el largo camino que el agua tiene en su soporte de la vida.

La forma de vida de los kogui busca el mayor contacto con lo natural, elaboran su vestimenta con fibras vegetales, procuran ir descalzos para mantener el contacto con la tierra.

El asentamiento kogi está integrado en el territorio. Imagen: Creative Commons

Para los koguis, todas las demás personas somos los «hermanitos menores«. Una expresión que proyecta su intención de ayudarnos a entender, a ampliar nuestra mirada, a recordar lo que hemos olvidado sobre el conocimiento de que todo en el cosmos y en el mundo está interconectado. Y de la responsabilidad que debemos asumir para restaurar el equilibrio perdido.

Los kogis advierten que cada proyecto que se impulsa es muestra de nuestra ceguera e ignorancia de los hermanos menores, no como suponen en su ideal de progreso.

La Tierra es un ente vivo

El territorio para los Kogi tiene un significado trascendental al ser el cuerpo consciente de la madre, la manifestación más tangible de los principios del Cosmos. De tal manera que lo que más preocupa es la perforación, extracción de la tierra.

La Tierra es un ente vivo; tiene cuerpo, venas y sangre. Cuando se dañan ciertas zonas, equivale a la amputación de una extremidad, lo que afecta a todo el cuerpo.

Las venas y la sangre de la Tierra son los cuerpos de agua. Mismos que nacen de las montañas; así, las montañas, las lagunas, los ríos y el mar son una unidad.

Los kogis nos advierten de nuestra falta de respeto por el agua al atraparla y alejarla de su lugar.

Y nos apremian a entender que el agua sigue siempre un curso que hay que respetar. Como también hay que hacer con las montañas, pues si se les destruye todo lo demás muere; el agua deja de fluir.

Alterar y remover la tierra es por consiguiente la manera más fundamental, directa y grave de maltratar la naturaleza, la humanidad y el cosmos. Es cortar, golpear, hurgar y perforar el cuerpo de la Madre, lo que produce debilidad, enfermedad y falta de “pensamiento”.

Falk Parra White

Como Diego Camargo resalta, los pueblos de la Sierra se rigen por ciertos principios en su relación con el territorio: armonía, cuidado, vida comunitaria y orden.

Deuda con la Tierra

Los kogi consideran que la situación que hemos provocado no solo desequilibra a la Tierra sino a todo el Cosmos. La Tierra, como ente vivo y pensante, tendrá que buscar sacudir lo que le daña.

El estilo de vida occidental ha generado una deuda con la Tierra y con los ancestros espirituales. Pues a cambio de todos los beneficios recibidos no se ofrece ningún agradecimiento.

Acampa una avaricia desmedida que tiene consecuencias cada vez más catastróficas en todos los ámbitos de la vida.

Los kogi nos advierten sobre las sustancias sintéticas, como plásticos, detergentes, medicinas que son una mezcla que atenta contra la razón de ser; algo que está contra los principios cósmicos.

Se refieren a los hermanitos menores como gente que mezcla mucho, movida por el consumismo y que el moverlo todo implica remover, cambiando la esencia propia del mundo. Esto puede interpretarse como un argumento contra el modelo industrializador.

Los pueblos occidentalizados se mueven con la idea de cambiarlo todo, lo que incluye a los pueblos indígenas. Se caracterizan por un afán desmedido de obtenerlo todo.

La cosmología se manifiesta en un orden intocable en el territorio, la naturaleza y la sociedad, y se torna una ontología vivida como realidad trascendente y concreta a la vez.

El sentido de pertenencia a una comunidad de vida es fundamental para estos pueblos. Y en términos de lo social, los procesos de enseñanza-aprendizaje son en colectividad.

El poder de la comunidad también es la forma de defender su propia pervivencia como pueblos indígenas.

Las enseñanzas ancestrales para reequilibrar el mundo

Resulta difícil profundizar en este espacio sobre la cosmogonía de los pueblos de la Sierra Nevada de Colombia. Tan solo hemos podido acercarnos a alguna de sus ideas y difundir su mensaje.

Creo conveniente citar al antropólogo y arqueólogo Gerardo Riechel-Dolmatoff, en una conferencia en la Universidad de Colombia aseveró que durante su convivencia con los grupos indígenas no encontró el «buen salvaje» ni al «primitivo». Sino todo una filosofía estructurada, una moral elevada, de la mano de una compleja organización política y social.

Para Reichel-Dolmatoff, los pueblos indígenas nos ofrecen alternativas de desarrollo cultural que debemos considerar.

Reflexiones finales

Como podemos apreciar, el conocimiento de los pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia, es profundo y complejo. En este artículo solo presentamos una idea general de su cosmogonía y forma de vida.

La ciencia actual está redescubriendo la visión sistémica de la vida y su trascendencia. La cultura ancestral Kogi es justamente un ejemplo de cómo vivir conforme a esa visión sistémica, junto con una percepción trascendental de la consciencia y el pensamiento en todo el cosmos.

La invitación está abierta a profundizar más sobre las aportaciones que nos hacen en este cambio de paradigma hacia el ecocentrismo.

Podemos resaltar algunas de las enseñanzas que los kogi nos dan. La primera es que para ellos, la Naturaleza está lejos de ser vista como una fuente de recursos, sino que se le reconoce como la materialización de una consciencia superior, llamada Aluna.

En esta línea, el Universo es visto como una comunidad, como un entramado de relaciones profundas de vida, en la que todo tiene un lugar que hay que respetar y mantener, de acuerdo con la Ley del Origen.

La ley del Origen explica la aparición del mundo, pero también nos muestra la forma en que debemos relacionarnos con él.

Otras enseñanzas de esta cultura ancestral son:

  • El Universo es un entramado de relaciones de vida, una materialización de la conciencia, por lo que todo lo que lo compone es una expresión inteligente.
  • La crisis socioecológica es el resultado de una profunda alteración del orden de la vida. Volver al equilibrio es respetar el orden, dejar de alterar la tierra, las montañas, los ríos.
  • Debemos restaurar la dimensión espiritual en nuestra relación con la Naturaleza. Empezar a ver la vida como una manifestación de algo supremo que debemos respetar, venerar y cuidar.
  • La cosmología del pueblo kogi tiene fundamentos filosóficos, éticos, espirituales y ecológicos que nos guían hacia una relación armoniosa entre las personas y todas las demás expresiones de vida.
  • Desde la infancia, es importante enseñar las interrelaciones de la trama de la vida. Y guiar su actuar regido por los principios de la reciprocidad, el cuidado y el agradecimiento.
  • Debemos fortalecer la vida comunitaria y la toma de decisiones de forma colectiva.

En estos momentos, en los que debemos replantearnos nuestro estar y hacer en el mundo, es vital visibilizar otras perspectivas de la vida que sean alternativas a la visión antropocéntrica y desarrollista de nuestras sociedades. He aquí la importancia de difundir el mensaje del pueblo kogi para restaurar el equilibrio en el mundo.

Fuentes consultadas

Aluna (documental de Alan Ereira y Mark Adams). Blog Flora y Fauna de Santa Marta. Diez especies de fauna que habitan Santa Marta.

Camargo Castro. Diego Alejandro. «Aportes de la cosmovisión territorial Arhuaca en la reconfiguración del modelo económico y territorial en Colombia». Revista Perspectivas Rurales Nueva Época. Vol. 23, N° 45, Enero-Junio 2025. ISSN: 1409-3251, EISSN: 2215-5325
DOI: https://doi.org/10.15359/prne.23-45.2 • pp. 1-26

Penso Correa, H. (2017). La Sierra Nevada colombiana, un paraíso ornitológico. EFEAgro. [efeagro.com]

Parra Witte, F. (2020). La estructura que sostiene la vida: alimento e intercambio entre los Kogi. Tabula Rasa, 36, 101-128. https://doi.org/10.25058/20112742.n36.04

Parra Witte, F. X. (2018).Living the Law of Origin: The Cosmological, Ontological, Epistemological, and Ecological Framework of Kogi Environmental Politics (Doctoral Thesis). University of Cambridge. https://doi.org/10.17863/CAM.22047

Reichel-Dolmatoff, G. (1950).Los Kogi: una tribu de la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia (Vols. I y II). Bogotá: Instituto Etnológico Nacional / Editorial Iqueima.

Blog. Flora y fauna de la ciudad de Santa Marta. Diez especies de fauna que habitan en Santa Marta. Julio 14, 2016


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Por Dana Aly López Solís

Dra. Dana Aly López Solís es divulgadora científica especializada en naturaleza, cultura, ecología y pensamiento sistémico.

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